Seis pizzas blancas están conquistando las mesas porque combinan lo mejor de dos mundos: una base cremosa sin tomate y toppings que se sienten especiales sin complicarse. El resultado es una pizza más suave, aromática y perfecta para improvisar con lo que tengas en la nevera.
La clave para que queden de restaurante está en tres detalles: una masa bien estirada, el horno muy caliente y no pasarse con la cantidad de salsa para que la base no se humedezca. A partir de ahí, solo queda jugar con setas, frutas, hierbas y quesos.
A continuación tienes 6 ideas en tendencia, con ingredientes medidos, pasos claros y variaciones para adaptarlas a tu gusto.
1 Pizza blanca con trufa y setas
Una combinación elegante y muy aromática: la cremosidad de la base realza el sabor de las setas y la trufa lo redondea con un toque intenso.
Ingredientes con cantidades
- 1 masa de pizza (250-300 g)
- 120 g de mozzarella rallada o fior di latte escurrida
- 150 g de setas variadas (champiñón, portobello, shiitake)
- 2 cucharadas de nata para cocinar (30 ml)
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
- 1 diente de ajo pequeño (opcional)
- Sal
- Pimienta negra
- 1 cucharadita de aceite de trufa (o 10-15 g de trufa laminada)
- 1 cucharada de parmesano rallado (opcional)
- 1 puñado de rúcula (opcional, para terminar)
Preparacion paso a paso
- Precalienta el horno al máximo (250-270 ºC) con la bandeja dentro.
- Limpia y corta las setas. Saltéalas 5-7 minutos con el aceite, una pizca de sal y el ajo picado si lo usas. Reserva.
- Estira la masa sobre papel de horno.
- Mezcla la nata con un pellizco de sal y pimienta y extiéndela en capa fina.
- Reparte la mozzarella y las setas salteadas.
- Hornea 8-12 minutos, hasta que el borde esté dorado y el queso burbujee.
- Al sacar, añade el aceite de trufa (o la trufa laminada) y, si quieres, parmesano y rúcula.
Consejos
- Añade la trufa o el aceite de trufa siempre al final para que no pierda aroma con el calor.
- No amontones las setas: si sueltan mucha agua, la pizza quedará blanda. Saltéalas a fuego alto para evaporar.
Variaciones/Notas
- Si quieres un sabor más “cremoso”, sustituye la nata por queso crema (2 cucharadas) aligerado con una cucharadita de agua.
- Para una versión más ligera, usa solo aceite de oliva y ajo como base, sin nata.
2 Pizza blanca con pera y gorgonzola
Dulce y salada a partes iguales, con un contraste adictivo. Ideal cuando apetece algo diferente sin salirte de lo sencillo.
Ingredientes con cantidades
- 1 masa de pizza (250-300 g)
- 100 g de mozzarella
- 70 g de gorgonzola (o queso azul suave)
- 1 pera madura pero firme
- 2 cucharadas de nata fresca o crema fresca (30 ml)
- 1 cucharadita de miel (opcional)
- 1 cucharada de nueces picadas (20 g, opcional)
- Pimienta negra
Preparacion paso a paso
- Precalienta el horno a 250-270 ºC con la bandeja dentro.
- Estira la masa sobre papel de horno.
- Extiende la nata fresca en capa fina.
- Reparte la mozzarella.
- Corta la pera en láminas finas y colócala por encima.
- Desmenuza el gorgonzola y distribúyelo.
- Hornea 8-12 minutos.
- Termina con pimienta negra, nueces y un hilo de miel si te gusta el contraste dulce.
Consejos
- Corta la pera fina para que se asiente bien y no suelte exceso de jugo.
- Si el queso azul es muy potente, reduce cantidad y refuerza con más mozzarella.
Variaciones/Notas
- Cambia la pera por manzana en láminas si buscas un toque más fresco.
- Para un acabado más aromático, añade tomillo seco antes de hornear.
3 Pizza blanca con higos y jamón serrano
Una pizza que parece de celebración: higos jugosos, jamón en el punto justo y base blanca para que todo destaque.
Ingredientes con cantidades
- 1 masa de pizza (250-300 g)
- 120 g de mozzarella
- 3-4 higos frescos (o 6-8 mitades de higo seco rehidratado)
- 80 g de jamón serrano en lonchas finas
- 2 cucharadas de ricotta (60 g) o nata fresca (30 ml)
- 1 cucharadita de aceite de oliva virgen extra
- Pimienta negra
- 1 puñado de rúcula (opcional)
- 1 cucharadita de vinagre balsámico o reducción (opcional)
Preparacion paso a paso
- Precalienta el horno a 250-270 ºC.
- Estira la masa y unta la ricotta (o la nata) en capa fina.
- Añade la mozzarella.
- Corta los higos en cuartos y repártelos.
- Hornea 8-12 minutos.
- Al sacar, coloca el jamón serrano por encima (así queda más jugoso).
- Termina con un hilo de aceite, pimienta, rúcula y, si te apetece, unas gotas de balsámico.
Consejos
- Añade el jamón después del horneado para que no se reseque ni se vuelva salado en exceso.
- Si usas higos secos, hidrátalos 10 minutos en agua templada y sécalos bien antes de ponerlos.
Variaciones/Notas
- Cambia la ricotta por queso de cabra suave para un punto más intenso.
- Puedes añadir unas almendras laminadas tostadas al final para más textura.
4 Pizza blanca con patata y romero
La más reconfortante: patata fina, romero y aceite de oliva. Sabe a horno, a pan recién hecho y a hierbas aromáticas.
Ingredientes con cantidades
- 1 masa de pizza (250-300 g)
- 1 patata mediana (200-250 g)
- 120 g de mozzarella (opcional, pero recomendable)
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 1 diente de ajo (opcional)
- 1-2 ramitas de romero fresco (o 1 cucharadita seco)
- Sal
- Pimienta negra
Preparacion paso a paso
- Precalienta el horno a 250-270 ºC.
- Lava la patata y córtala en láminas muy finas (mejor con mandolina).
- Para que se haga bien, puedes escaldar las láminas 2 minutos en agua hirviendo, escurrir y secar.
- Estira la masa y pincela con aceite. Si usas ajo, frótalo sobre la masa o pícalo muy fino y repártelo.
- Coloca las láminas de patata en una sola capa, ligeramente solapadas.
- Añade sal, pimienta, romero y, si quieres, la mozzarella por encima.
- Hornea 10-14 minutos, hasta que la patata esté tierna y el borde crujiente.
Consejos
- Secar bien la patata es clave: si va húmeda, la base se ablanda.
- No sobrecargues: una capa fina de patata se cocina mejor y queda más crujiente.
Variaciones/Notas
- Añade cebolla en pluma muy fina para un toque dulce.
- Si prefieres sin queso, sube un poco el aceite de oliva y remata con sal en escamas al final.
5 Pizza blanca con pollo y salsa de ajo
Sabrosa, cremosa y muy fácil de convertir en cena completa. La salsa de ajo le da carácter sin necesidad de muchos ingredientes.
Ingredientes con cantidades
- 1 masa de pizza (250-300 g)
- 150 g de pollo cocido o asado desmenuzado
- 120 g de mozzarella
- 2 cucharadas de yogur natural (60 g) o nata (30 ml)
- 1 cucharada de mayonesa (opcional, para más cremosidad)
- 1-2 dientes de ajo
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
- Sal
- Pimienta negra
- 1 cucharadita de limón (opcional)
- Perejil picado (opcional)
Preparacion paso a paso
- Precalienta el horno a 250-270 ºC.
- Prepara la salsa de ajo: mezcla yogur con el ajo muy picado o rallado, aceite, sal, pimienta y unas gotas de limón. Si quieres más untuosidad, añade la mayonesa.
- Estira la masa y extiende la salsa en capa fina.
- Reparte la mozzarella y el pollo desmenuzado.
- Hornea 8-12 minutos.
- Termina con perejil picado y un toque extra de salsa (opcional).
Consejos
- Usa pollo ya cocinado para que no se quede seco: asado del día anterior o a la plancha bien jugoso.
- Ralla el ajo para que se integre mejor y no queden “mordiscos” demasiado fuertes.
Variaciones/Notas
- Añade cebolla morada en pluma fina o maíz para un toque más informal.
- Si buscas una versión más ligera, usa solo yogur y reduce el queso a 80-100 g.
6 Pizza blanca con ricotta y espinacas
Clásica y equilibrada: suave, cremosa y con un punto verde que la hace muy apetecible. Perfecta para quienes quieren una pizza menos pesada.
Ingredientes con cantidades
- 1 masa de pizza (250-300 g)
- 200 g de ricotta
- 120 g de mozzarella
- 120 g de espinacas frescas (o 200 g congeladas, bien escurridas)
- 1 diente de ajo (opcional)
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
- 2 cucharadas de parmesano rallado (20 g, opcional)
- Sal
- Pimienta negra
- Nuez moscada (una pizca, opcional)
Preparacion paso a paso
- Precalienta el horno a 250-270 ºC.
- Si usas espinacas frescas, saltéalas 1-2 minutos con aceite y ajo. Si son congeladas, descongela y exprime muy bien el agua.
- Mezcla la ricotta con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada.
- Estira la masa y extiende la ricotta.
- Reparte la mozzarella y coloca las espinacas por encima.
- Hornea 8-12 minutos.
- Al sacar, añade parmesano y un hilo de aceite si te apetece.
Consejos
- Escurre muy bien las espinacas: es el paso que más influye en que la base quede crujiente.
- La ricotta se quema menos si va debajo del queso, pero si quieres más gratinado, espolvorea parmesano a mitad de horneado.
Variaciones/Notas
- Añade piñones tostados o pasas para un toque mediterráneo.
- Puedes sustituir parte de la ricotta por requesón si prefieres una textura más ligera.
